Crisis diplomática entre Venezuela y El Salvador.

Las crisis no son malas ni buenas, son circunstancias en las cuales, los seres humanos pueden enfrentar una dificultad de la mejor manera usando sus capacidades, de una crisis pueden surgir ganancias o pérdidas, dependiendo de como se sepa enfrentar la situación.

Crisis diplomática le llamamos al choque entre dos grupos de poder en los gobiernos; para el caso de El Salvador, es claro y resulta fácilmente entendible a todas y todos, que el presidente de la República tiene la función constitucional de determinar el tipo de política exterior que desee, según su visión del mundo y de los negocios.

Cuando el presidente Bukele decidió el día sábado romper relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, el presidente Salvadoreño sabía que su postura iba a generar una serie de reacciones por todos lados, y las felicitaciones de ciertos sectores de la sociedad, también rechazos; nadie pone en duda esa facultad del presidente.

Sin embargo, toda decisión diplomática comporta el asumir responsabilidades y salir de la burbuja del orgasmo de superioridad que genera el ser presidente.

Estamos constatando que la mayoría de los integrantes del partido electoral Nuevas Ideas, han cerrado filas en apoyo incondicional ante esa decisión del presidente Bukele, vemos en debates o conversaciones abiertas en las redes sociales, la alegría de muchos seguidores del presidente ante esa crisis, y los insultos desmedidos contra quienes opinan lo contrario.

El gobierno de Estado Unidos de Norte América, el partido ARENA, el mismo Guaidó, se mostraron satisfechos al saber que el presidente de El Salvador estaba de la parte del grupo de Lima, ( grupos de partidos y movimientos políticos de derechas y ultraderechas ), eso denota, más allá que el presidente Bukele lo haga con buenas intenciones,  el hecho, que las cartas están tiradas, el gobierno de El Salvador se declara, orgullosamente, de derecha.

Por otro lado, existe un buen sector en la población que no apoyan a Maduro, Guaidó, ni la decisión de ser el patio trasero de los planes desestabilizadores de USA contra Venezuela y Bolivia.

También esa franja de la sociedad tiene derecho a expresarlo, eso no significa que dejen de ser ciudadanos, en democracia, tendría que existir un debate de ideas, el derecho de estar ó no  de acuardo con decisiones de los gobernantes, eso sería normal.

Observamos, que la decisión del presidente Bukele va muchos más allá, piensa recibir un grupo de seguidores de Guaidó como agentes diplomáticos en El Salvador, eso provoca la euforia de sus seguidores y de los sectores de extrema y ultra derecha del país que desean ver cadáveres en Venezuela y Bolivia para que se impongan modelos nefastos neoliberales.

Es evidente que el grupo de poder gobernante en Venezuela ha fracasado, en todo sentido, pero la solución no es apoyando las extremas derechas de ese país con amistades de dudosa reputación en el mundo, la decisión más prudente y neutral es dejar que el pueblo Venezolano resuelva sus problemas políticos.

Para cerrar esta redacción, es de notar, que USA está perdiendo la guerra en Venezuela, como perdió en Siria, al igual que en otras partes del mundo; no se trata de apoyar al que va ganando, se trata de ver el rumbo del planeta, y si de coherencia se habla, lo ideal sería no impulsar proyectos desestabilizadores como los que existen en Venezuela por parte del grupo de poder al que representa Guaidó.

Deseamos una Venezuela de Simón Bolivar libre de oligarquía, sin el grupo de Maduro, sin el grupo de Guaidó y sin la bota del imperio del norte que cada vez pesa menos en el contexto mundial.

No se vale decir que hay que apoyar todo lo que diga el gobierno del norte porque ahí comen nuestros migrantes, resulta que es al revés, nuestros compatriotas en USA hacen riquezas, ofrecen sus manos para que esa economía no se desplome.

No se vale decir tampoco, que los que no apoyan al presidente Bukele se vayan a vivir en Cuba o Venezuela, los seguidores del presidente que están expresando esos comentarios, solo demuestra la debilidad política y la falta de altura intelectual ante los desafíos del país.

Lo que se ha venido planteando es el fracaso del modelo del progresismo que se impulsó en Venezuela desde la llegada del grupo de poder que lideró Hugo Chávez, en los tiempos actuales, la corrupción, el exceso de poder en manos a las fuerzas militares y la no sustitución del petróleo como epicentro de la economía, el último aspecto, la falta de visión renovada de la política y falta de un relevo generacional con  una cosmovisión moderna, ha desembocado, en una crisis transitoria en la política Venezolana, ese modelo de izquierda ha fracasado.

Por otro lado, las derechas siguen siendo cavernícolas, con una mentalidad de privatizar todo, de vender los activos del Estado, y seguir con los escandalosos indices de corrupción en todos los estratos del Estado, y para culminar los planes de las derechas, derrocar la cultura de paz e inyectar el individualismo, poner a Venezuela en manos de delincuentes políticos en los brazos del capitalismo salvaje.

Bien sabemos que la cúpula del partido electoral FMLN se lucró de los proyectos de ALBA PETROLEO, y tenemos entendido que en temas de negocios, las cúpulas de los llamados partidos políticos y empresariales, no ven los colores de las banderas, los intereses del mejor postor van encaminados en aumentar sus ganancias económicas, incluso, en el escenario que ganará la guerra en Venezuela el grupo de derechas que representa Guaidó, sus aliados internacionales tendrían un pedazo del pastel, iniciando con el petróleo.

Pero que pasaría si pierden la guerra el grupo de Guaidó ? y si perdiera el grupo de Maduro ? se abriría un escenario nuevo, que rompería los intereses de las cúpulas de Guaidó y Maduro, y podría surgir una nueva fuerza social y moral que le brinde oxigeno a un nuevo modelo de desarrollo integral.

Por eso observamos que la ruptura diplomática entre El Salvador y Venezuela abre las venas más sensibles de los pueblos, pueblos hermanos con historias compartidas, desde Gerardo Barrios, Francisco Morazán, José Martí, Simón Bolivar y otros; esas épocas de ideales  para liberar el continente de las garras de los imperios, fueron las bases de culturas con pensamientos libres.

El Salvador no debería ponerse de la parte de los conspiracionistas, saboteadores y mentes perversas que buscan expoliar los pueblos.

No Maduro, No Guidó, No cierre de las embajadas entre Venezuela y El Salvador…

Jandres J.S.

 

 

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