Migrar con los sueños en las mochilas.

Migrar es siempre un acto de amor, pero al mismo tiempo una expresión de negación, migramos para mejorar y lo hacemos porque estamos obligados.

Ciertamente que la humanidad desde sus orígenes hemos migrado, somos caminantes por excelencia, pero dejar la tierra que nos vio nacer de la forma que lo hacen las caravanas humanas de Honduras y El Salvador, es un paisaje profundamente triste y desolador.

La gente migra por  varios motivos, incluso, la migración al interno de El Salvador responde al fracaso claramente evidente del capitalismo cavernícola en el país, Arena y el fmln electoral todavía se preguntan por que El Salvador está viviendo éste éxodo, porque estos dos partidos de derechas siguen convencidos que nuestro país es uno de los mejores del mundo, que la juventud se apoya al máximo, el sistema de salud funciona de maravilla, la educación funciona bien con el vaso de leche, la economía crece sin parar, los sueldos son adecuados al costo de la vida, etc.

Sin embargo la gente migra, y hoy lo hacen bajo lluvia, con sol, de día o de noche… Es un cuadro conmovedor, a tal punto, el día de ayer, cuando emprendieron la marcha más de 150 personas desde San Salvador, el cielo lloró…

 

El gobierno del fmln electoral se quedó mudo, las instituciones del Estado se limitaron a entrar hojas volantes con ciertas indicaciones, la gente que marcha, que ha estas horas que escribo estarán atravesando Guatemala, a lo mejor ni lean este texto, pero esas personas, son nuestros compatriotas que están hartos de la miseria en todo sentido, y hartos de la demagogia del sistema de partidos llamado políticos.

Pero el gobierno de El Salvador cerro filas con la embajada USA en el país,  los enérgicos llamados oficiales no sirvieron de nada, significa, que esa gente que está caminando, no le tienen miedo a las ” autoridades “, esa caravana humana ya perdieron todo o nunca tuvieron algo, solo les queda su dignidad humana, sus vidas, y desafían con mucho coraje las amenazas del presidente del país militarmente más fuerte del mundo.

Saldrán otras caravanas, y otras más de Centro América, un mar de gente que se lanzará contra el desierto, montañas y río Bravo, y seguirán; no todos lograran sus metas, pero son héroes de una  patria que todavía no tenemos.

La caravana del sábado 27 de octubre 2018 nos deja un sabor amargo y un mensaje, esas familias no creen que El Salvador va mejorar ni con el cambio de gobierno, eso es muy profundo, va mucho más allá de la férrea campaña electoral cargada de insultos y promesas.

Más de 150 personas van caminando, son centenares de Quijotes, eternos soñadores que intentaran cruzar el muro de la vergüenza, si estas cosas no nos hacen estremecer la conciencia, significa que ya perdimos todo.

 

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